Un libro y una rosa, amiga
Un libro es un almacén de sueños, un botín compartido, una guerra contra el tiempo más barata y efectiva que la cirugía estética.
Sí, leer es una forma de descubrir que, cuando a veces estamos hartos de lo posible y lo de siempre, nos queda el recurso de volver soñar.
Pero vivimos en un mundo cada vez más complicado y estúpido. En este sentido leer es también un modo efectivo de aprender, de crecer de verdad, de saber. Y, como le decía su padre al futuro novelista y Premio Nobel Gabriel García Márquez, “cuanto más sepas menos te mandarán”.
Además los espejos están sobrestimados pues son los libros que una persona ha leído los que en verdad le reflejan por completo –por cierto, buen tema éste para un cuento de vampiros; podría suceder en el León nocturno y gótico, titularse “Todos los vampiros son analfabetos” y resultar una alegoría del oficio de político-.
En efecto los espejos están tan sobrestimados como el sexo sin amor, pero la lectura es una de las pocas cosas buenas que conozco que no está sobredimensionada.
Y aunque hoy ocupa tanto de lo que somos nuestra faceta social que cada uno de nosotros sobreactuamos cada vez más, cada día casi todos matamos por lo menos para sobrevivir. Por eso bueno es saber que leer nos hermana con lo humano, y así podemos saber o recordar que no somos tan diferentes, que el ser humano es vulnerable y frágil en todas las partes y todas las épocas.
Sí, leer nos ayuda a convivir.
Además a quien lee se le nota cuando habla, y, ya que cada vez se piensa menos y se repiten más los pensamientos de otros, es necesario, en esta sociedad nuestra, leer para ser un poco original y no pasar desapercibido. De hecho probablemente el hombre invisible del que hablan las novelas de ciencia ficción clásicas era alguien que no leía –buen tema para otro cuento alegórico sobre la televisión de hoy, éste con mucho humor-.
Sí, la televisión está reduciendo el espacio mental sano del mundo, los ingenieros que diseñan la educación quieren igualarnos a todos por abajo, y, tal como vaticina mi amiga Mara, profesora en lucha contra el escépticismo como la mayoría, “esto no es nada: verás cuando empiecen a ser concejales los de la ESO”.
Por eso toda Fería del Libro, todo Día del Libro, todo elogio de la lectura hacen falta para que nos demos cuenta de que no estamos pasando sólo por una crisis económica, no, sino que estamos en crisis como sociedad. Por eso esto es el fin de una era. Agárrese a la primera tabla de salvación ya todo naufrago.
Al menos leer nos mantiene un rato a flote.
De hecho la vida es más fácil, más rica y menos insulsa para quien lee pues leyendo uno tiene más armas para afrontar la adversidad. Así nos lo enseñó por ejemplo el poeta cubano Reinaldo Arenas, gran lector, el cual ni siquiera tuvo miedo cuando le dijeron que iban a meterle en la cárcel por sus ideas. Aseguró: “pueden reducirme el espacio pero no la libertad”.
Y es que todo está en los libros.
Esta semana se conmemora el día del libro, así que aquí tienes un libro y una rosa, amiga…
Sea pues para aprender, para entrenar nuestra capacidad de soñar, para evadirnos y divertirnos, para entender mejor la historia y a los demás habitantes de este enloquecido mundo, bueno es leer. Leer es un modo excitante de estar más formados e informados, y por eso es un modo de poder llegar a más.
De hecho un libro es una ventana: mira, ábrela, respira hondo, piérdete en el paisaje, salta y comprueba así que sabes volar…
Como una incubadora, un libro es una esperanza con algo vivo dentro.
Sí, leer es una forma de descubrir que, cuando a veces estamos hartos de lo posible y lo de siempre, nos queda el recurso de volver soñar.
Pero vivimos en un mundo cada vez más complicado y estúpido. En este sentido leer es también un modo efectivo de aprender, de crecer de verdad, de saber. Y, como le decía su padre al futuro novelista y Premio Nobel Gabriel García Márquez, “cuanto más sepas menos te mandarán”.
Además los espejos están sobrestimados pues son los libros que una persona ha leído los que en verdad le reflejan por completo –por cierto, buen tema éste para un cuento de vampiros; podría suceder en el León nocturno y gótico, titularse “Todos los vampiros son analfabetos” y resultar una alegoría del oficio de político-.
En efecto los espejos están tan sobrestimados como el sexo sin amor, pero la lectura es una de las pocas cosas buenas que conozco que no está sobredimensionada.
Y aunque hoy ocupa tanto de lo que somos nuestra faceta social que cada uno de nosotros sobreactuamos cada vez más, cada día casi todos matamos por lo menos para sobrevivir. Por eso bueno es saber que leer nos hermana con lo humano, y así podemos saber o recordar que no somos tan diferentes, que el ser humano es vulnerable y frágil en todas las partes y todas las épocas.
Sí, leer nos ayuda a convivir.
Además a quien lee se le nota cuando habla, y, ya que cada vez se piensa menos y se repiten más los pensamientos de otros, es necesario, en esta sociedad nuestra, leer para ser un poco original y no pasar desapercibido. De hecho probablemente el hombre invisible del que hablan las novelas de ciencia ficción clásicas era alguien que no leía –buen tema para otro cuento alegórico sobre la televisión de hoy, éste con mucho humor-.
Sí, la televisión está reduciendo el espacio mental sano del mundo, los ingenieros que diseñan la educación quieren igualarnos a todos por abajo, y, tal como vaticina mi amiga Mara, profesora en lucha contra el escépticismo como la mayoría, “esto no es nada: verás cuando empiecen a ser concejales los de la ESO”.
Por eso toda Fería del Libro, todo Día del Libro, todo elogio de la lectura hacen falta para que nos demos cuenta de que no estamos pasando sólo por una crisis económica, no, sino que estamos en crisis como sociedad. Por eso esto es el fin de una era. Agárrese a la primera tabla de salvación ya todo naufrago.
Al menos leer nos mantiene un rato a flote.
De hecho la vida es más fácil, más rica y menos insulsa para quien lee pues leyendo uno tiene más armas para afrontar la adversidad. Así nos lo enseñó por ejemplo el poeta cubano Reinaldo Arenas, gran lector, el cual ni siquiera tuvo miedo cuando le dijeron que iban a meterle en la cárcel por sus ideas. Aseguró: “pueden reducirme el espacio pero no la libertad”.
Y es que todo está en los libros.
Esta semana se conmemora el día del libro, así que aquí tienes un libro y una rosa, amiga…
Sea pues para aprender, para entrenar nuestra capacidad de soñar, para evadirnos y divertirnos, para entender mejor la historia y a los demás habitantes de este enloquecido mundo, bueno es leer. Leer es un modo excitante de estar más formados e informados, y por eso es un modo de poder llegar a más.
De hecho un libro es una ventana: mira, ábrela, respira hondo, piérdete en el paisaje, salta y comprueba así que sabes volar…
Como una incubadora, un libro es una esperanza con algo vivo dentro.
Etiquetas: fomento de la lectura
