Reivindicando la CIENCIA FICCIÓN
“Es una pistola muy antigua la que no puede apuntar en dos direcciones a la vez” dice finalmente Robert A. Heinleim en una de sus novelas de anticipación científica en la que acaba matando al lector. Sí, la ciencia ficción en literatura, parece, vive momentos de crisis a causa de la cuota cada vez menor de lectores con que cuenta aunque sin embargo los espectadores de cine no paran de demandar historias sobre robots, épica futurista, totalitarismos galácticos, prodigios tecnológicos increíbles y sobre otros mundos utópicos o distópicos. En literatura no pero en el cine sí. Bueno, ¿y a qué se debe esta diferencia?
Lo cierto es que las grandes películas de ese género de culto llamado ciencia ficción, algunas ya convertidas en clásicos, son adaptaciones de cuentos y novelas sublimes. Así la película 2001: una odisea en el espacio procede del curioso cuento de uno de mis autores favoritos, Arthur C. Clarke, titulado 2001; Blade Runner originalmente era una novela ingeniosa y delirante de Phlilip K. Dick titulada ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?; la recientemente celebrada película de Steven Spielberg Minority Report surge de la novela homónima del mismo autor, Philip. K. Dick, y Solaris, por poner otro ejemplo de una película reciente, tiene su origen argumental en una novela virtuosamente imaginativa del mismo título escrita por Stanislaw Lem... Entonces, ¿por qué la ciencia ficción tiene mucho más éxito en el cine que en formato libro?
Las novelas de ciencia ficción empezaron mucho antes de la era de la imagen, y de ahí su grandeza. Se suele citar como obra pionera el Frankenstein de Mary Shelley aunque sin duda el género tal y como lo entendemos le debe todo inicialmente a los viajes extraordinarios y las novelas de anticipación científica de Julio Verne, aunque aumenta su vigor por la riqueza de temas tratados en las obras de H. G. Wells. De todos modos, aunque la crítica habla de la Edad de Oro de la ciencia ficción y la sitúa en los años 40 y 50 en Estados Unidos, el culmen, en mi opinión, llega con el ambicioso, visionario y genial Hacedor de Estellas de Olaf Stapledon, con esa inteligente e imaginativa alegoría de Ray Bradbury titulada Fahrenheit 451, con las obras de Aldoux Huxley y principalmente con el prolífico y cada vez más interesante Isaac Asimov –entre cuyas novelas a mí me fascinó Yo, robot y Fundación aunque estoy ahora leyendo los dos tomos de sus cuentos completos –forman parte de las lecturas con las que sigo preparándome antes de empezar a escribir mi próxima novela, que sucede en León en el año 3936-. Sí, todas esas novelas citadas y algunas otras, junto a las revistas Pulp, abrieron y conformaron un camino y siguen siendo hoy una exigencia audaz para nuestra imaginación en estos tiempos en los que la imaginación se ha vuelto o una carencia o una extravagancia... El cine, en mi opinión, es la literatura pero exigiéndole mucho menos al receptor.
Y es que el cine, que en otro tiempo se sostuvo mediante el cimiento del guión incluso en las películas de ciencia ficción, ahora se hace valer fundamentalmente mediante los efectos especiales y por eso el público mayoritariamente va a ver esas películas no para reflexionar ni para nutrir su imaginación, sino sólo para que le llenen los sentidos casi hasta la saturación... ¡Qué incierto es eso de que una imagen vale más que mil palabras!
Sí, el cine nos enseña que la ciencia ficción es muy divertida pero, en mi opinión, las novelas y los cuentos de ciencia ficción van mucho más allá al mostrarnos también que el mundo puede ser de otra forma al tiempo que nos previenen y nos dirigen mientras nos hacen ver otros mundos –sirvan como ejemplo, los cuentos alucinantes de Fredric Brown-. Así la literatura de ciencia ficción nos ayuda a no conformarnos, a no estancarnos, a seguir replanteándonoslo todo para mejorar y a tener una amplia perspectiva del concepto tiempo ahora que la sociedad nos obliga a vivir en la dictadura de la actualidad y del presente. Leemos novelas de ciencia ficción sobre el futuro con detenimiento y nos damos cuenta así de que en realidad son una invitación a revisar el presente, son una denuncia, son un aviso, son lo que queda de la literatura concienciadota… Los libros de ciencia ficción se han convertido hoy en nuestra literatura social.
Lo cierto es que las grandes películas de ese género de culto llamado ciencia ficción, algunas ya convertidas en clásicos, son adaptaciones de cuentos y novelas sublimes. Así la película 2001: una odisea en el espacio procede del curioso cuento de uno de mis autores favoritos, Arthur C. Clarke, titulado 2001; Blade Runner originalmente era una novela ingeniosa y delirante de Phlilip K. Dick titulada ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?; la recientemente celebrada película de Steven Spielberg Minority Report surge de la novela homónima del mismo autor, Philip. K. Dick, y Solaris, por poner otro ejemplo de una película reciente, tiene su origen argumental en una novela virtuosamente imaginativa del mismo título escrita por Stanislaw Lem... Entonces, ¿por qué la ciencia ficción tiene mucho más éxito en el cine que en formato libro?
Las novelas de ciencia ficción empezaron mucho antes de la era de la imagen, y de ahí su grandeza. Se suele citar como obra pionera el Frankenstein de Mary Shelley aunque sin duda el género tal y como lo entendemos le debe todo inicialmente a los viajes extraordinarios y las novelas de anticipación científica de Julio Verne, aunque aumenta su vigor por la riqueza de temas tratados en las obras de H. G. Wells. De todos modos, aunque la crítica habla de la Edad de Oro de la ciencia ficción y la sitúa en los años 40 y 50 en Estados Unidos, el culmen, en mi opinión, llega con el ambicioso, visionario y genial Hacedor de Estellas de Olaf Stapledon, con esa inteligente e imaginativa alegoría de Ray Bradbury titulada Fahrenheit 451, con las obras de Aldoux Huxley y principalmente con el prolífico y cada vez más interesante Isaac Asimov –entre cuyas novelas a mí me fascinó Yo, robot y Fundación aunque estoy ahora leyendo los dos tomos de sus cuentos completos –forman parte de las lecturas con las que sigo preparándome antes de empezar a escribir mi próxima novela, que sucede en León en el año 3936-. Sí, todas esas novelas citadas y algunas otras, junto a las revistas Pulp, abrieron y conformaron un camino y siguen siendo hoy una exigencia audaz para nuestra imaginación en estos tiempos en los que la imaginación se ha vuelto o una carencia o una extravagancia... El cine, en mi opinión, es la literatura pero exigiéndole mucho menos al receptor.
Y es que el cine, que en otro tiempo se sostuvo mediante el cimiento del guión incluso en las películas de ciencia ficción, ahora se hace valer fundamentalmente mediante los efectos especiales y por eso el público mayoritariamente va a ver esas películas no para reflexionar ni para nutrir su imaginación, sino sólo para que le llenen los sentidos casi hasta la saturación... ¡Qué incierto es eso de que una imagen vale más que mil palabras!
Sí, el cine nos enseña que la ciencia ficción es muy divertida pero, en mi opinión, las novelas y los cuentos de ciencia ficción van mucho más allá al mostrarnos también que el mundo puede ser de otra forma al tiempo que nos previenen y nos dirigen mientras nos hacen ver otros mundos –sirvan como ejemplo, los cuentos alucinantes de Fredric Brown-. Así la literatura de ciencia ficción nos ayuda a no conformarnos, a no estancarnos, a seguir replanteándonoslo todo para mejorar y a tener una amplia perspectiva del concepto tiempo ahora que la sociedad nos obliga a vivir en la dictadura de la actualidad y del presente. Leemos novelas de ciencia ficción sobre el futuro con detenimiento y nos damos cuenta así de que en realidad son una invitación a revisar el presente, son una denuncia, son un aviso, son lo que queda de la literatura concienciadota… Los libros de ciencia ficción se han convertido hoy en nuestra literatura social.
Labels: Arthur C Clarke, Ciencia Ficción, H. G. Wells, Heinleim, Philip K. Dick



Bien, cierto que la ciencia ficción tiene, actualmente, un grandisimo filón a través del cine (ya empezó en los años 70 con algunas de las películas que citas en tu texto), y sigue con fuerza aunque para mi gusto, cada vez más vacía de significado. Practicamente todo son efectos especiales.
Personalmente no soy una gran lectora de ciencia ficción, me cuesta bastante sentirme atraida por las historias. Tal vez porque no me siento identificada con los personajes, tal vez porque me cuesta involucrarme en la trama. Leyendo lo que aquí nos dejas me entran ganas de volverlo a intentar, y no lo tengo dificil (mi compañero cuenta con practicamente todo lo que Asimov ha escrito). Así que, ¿por dónde empiezo? ...mmm..creo que Fundación será un buen comienzo.
Besos
Posted by
Princess Valium |
10:13 AM
http://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op00104.htm
http://www.bibliopolis.org/resenas/rese0082.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Neuromancer
http://www.elkraken.com/Esp/R-castillo%20lord%20valentine-esp.htm algunas recomedaciones.
y especialmente esta:
http://ahi-va.blogspot.com/2006/08/catalogacion-de-libros-la-mansion-de.html
Posted by
salvador armesto |
10:48 AM
ahh, sobre asimov tengo mis dudas,yo. es mas pulp.
Posted by
salvador armesto |
10:51 AM