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LA GLORIETA DE LOS FUGITIVOS de José María Merino


Autor: José María Merino
ISBN: 9788495642967
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Es un género literario de moda pero eterno éste que algunos llaman microrrelato, otros minificción, otros nanocuento y que los más atrevidos denominan textículo. Y uno de los reconocidos maestros del género, José María Merino, acaba de publicar ahora una antología de microrrelatos o textículos titulada La Glorieta de los Fugitivos (Ed. Páginas de Espuma)… Suena a tópico pero los tópicos son verdad: este libro es una caja de sorpresas.
Y es que en estas páginas viven mujeres desnudas en tiestos a la sombra de un bonsái, y las huelgas de los pilotos de Iberia las promueve cupido, y un tirano que podría ser todos vive en la casa inhabitable más grande del mundo, y los solterones que duermen solos cada noche de pronto notan que hay otro pie dentro de su cama, y los vampiros se sienten amenazados por funcionarios de traje y corbata que llevan una estaca en su maletín, y Adán y Eva reciben una notificación de desahucio de su piso, y los trapecistas allá en lo alto hacen astronomía, y Julieta le pone los cuernos a Romeo, y los lingüistas y semióticos se vuelven locos, olvidan el significado de las palabras atendiendo así sólo a su sonido pero para curarse tienen que leer cuentos, y un monovolumen devora a su mecánico, y la imaginación, en suma, sigue siendo el instrumento que tiene el ser humano para mejorarlo todo.
Se trata pues éste de un libro concentrado en el que quedan compiladas todas estas historias miniadas que el autor ya había ido publicando en aquel almanaque de ficción titulado Días Imaginarios, y en el curioso y desconcertante Cuetos del Libro de la Noche en el que cada relato estaba contado en medio folio e ilustrado por el propio autor. Pero, como incluye además muchos inéditos y la intervención del autor en el IV Congreso Internacional de Minificción -celebrado en la Universidad de Neuchâtel en 2006 y la cual, por cierto, está llena de relatos y de sabiduría teórica- supone una oportunidad para fascinarse y para aprender.
No deja de ser un acto de vocación y hasta de amor por el oficio que ha elegido el que un escritor escriba y publique periódicamente libros de cuentos. Y es que se trata de un género que, como la poesía, no es seguido por la masa compradora de libros sino sólo por adeptos amantes de los libros que saben distinguir. Por eso el lector de cuentos es alguien especial dentro del resto de lectores: es aquel que tiene imaginación, el que no se conforma con lo posible y lo normal, y no le gusta que se lo den todo hecho… El lector de cuentos es tan creador como el escritor de cuentos.
Pero vivimos en unos tiempos en los que la cuenta se ha divorciado del cuento y se siente superior. Tiempos acomodaticios en los que preferimos lo exacto y lo fácil; las historias largas y lineales y esos libros de autoayuda que parecen manuales de instrucciones para la vida, sí. Pero los cuentos nos enseñan vertiginosamente que la vida que merece la pena vivirse es intensa e incalculable, y sorprendente, y rara, y fascinante… Por eso el lector de cuentos es aquel que no se conforma con que los ingenieros del mundo, con sus reglas que valen para todo y para todos, le cuenten por completo sus historias sin dejarle hacer nada. El lector de cuentos es activo y minucioso. El lector de cuentos no se conforma, ni se resigna a la inmovilidad y aparente unilateralidad de la página impresa.
De hecho el lector de cuentos se ha inventado la existencia del escritor de cuentos y por eso el escritor de cuentos, al envejecer, escribe cuentos cada vez más cortos para poder escribir más pues mientras los escribe “se siente agarrado a la cola de la vida”, por decirlo con palabras de Jun Carlos Oneti.
Oh, los textículos de José María Merino tratan de decirnos que el tamaño sí que importa… Pasen y lean.

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Yo no soy de los que lo denominan "textículo", pero lo cierto que este genero me apasiona. Gracias por la aportación de esta referencia a este libro.

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