Cuento casi fantástico 11
Sexo de ataúd
La pareja desnuda que está haciendo el amor sobre las vías del tren. Los vemos en picado. Ellos cruzan con prisa desde un cuerpo a otro cuerpo ajenos a todo. Chaca chaca… Sí, se aman como locos felices cuyos juegos son ritos mientras viaja hacia ellos –van y vuelven y se arañan abrazados como cachorros de gato- una locomotora a toda máquina. Una locomotora que se aproxima. Una que pita. Chaca chaca piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Ambos se aman sin reglas mientras suena el gemido, el encuentro, el silbato que advierte del riesgo pero nada parece poder rescatarles de una muerte tan dulce. El frenazo. El orgasmo. El pitido. ¡Oh! Y el tren que no puede detenerse a tiempo; el tren que les…
-¡Corten!- dice el director para interrumpir esa secuencia del rodaje-. Gracias, habéis estado estupendos. Paramos una hora para comer.
Pero ellos dos, que no han oído nada, que en ese momento no podrían oír nada, continúan imbricando sus cuerpos como si no se pudiera detener lo que dicta el destino, lo que ya ha comenzado, lo que tiene que pasar…
Y entonces el tren los atropella.
La pareja desnuda que está haciendo el amor sobre las vías del tren. Los vemos en picado. Ellos cruzan con prisa desde un cuerpo a otro cuerpo ajenos a todo. Chaca chaca… Sí, se aman como locos felices cuyos juegos son ritos mientras viaja hacia ellos –van y vuelven y se arañan abrazados como cachorros de gato- una locomotora a toda máquina. Una locomotora que se aproxima. Una que pita. Chaca chaca piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Ambos se aman sin reglas mientras suena el gemido, el encuentro, el silbato que advierte del riesgo pero nada parece poder rescatarles de una muerte tan dulce. El frenazo. El orgasmo. El pitido. ¡Oh! Y el tren que no puede detenerse a tiempo; el tren que les…
-¡Corten!- dice el director para interrumpir esa secuencia del rodaje-. Gracias, habéis estado estupendos. Paramos una hora para comer.
Pero ellos dos, que no han oído nada, que en ese momento no podrían oír nada, continúan imbricando sus cuerpos como si no se pudiera detener lo que dicta el destino, lo que ya ha comenzado, lo que tiene que pasar…
Y entonces el tren los atropella.

Luis ¡¡¡ enhorabuena por tus premios, y además tan seguidos !!! ¡Qué gusto!
Te hemos sacado una entrevista en la revista digital del Juan del Enzina. A ver si te gusta. También meteremos un poema. Hemos tardado un poco, pero bueno... ahí esta. Sigue escribiendo
Posted by
El Rincón del Enzina |
1:37 AM
Francamente, no sé si para usted estas perlas son literatura. Acaso lo sean, si buscamos paralelismos en Steinbeck, pero como su conocido libro, hay perlas que deberían permancer en lo más profundo del mar. Tendría que haber titulado el libro "Los percebes del loco Ventura", porque mira que hay que ser percebe.
No piense que aprovecho este anonimato para meterme con usted (qué culpa tiene), pero entiéndame, amo la literatura de calidad, y usted no entiende de subordinadas.
Posted by
Anónimo |
5:29 PM
Hola Anónimo, efectivamente yo sí que pienso que utilizas el anonimato para criticar sin saber dar la cara y con argumentos, no ante Luis, sino ante la Literatura que dices amar.
Posted by
nando |
8:36 PM