Sexo de ataúd
La pareja desnuda que está haciendo el amor sobre las vías del tren. Los vemos en picado. Ellos cruzan con prisa desde un cuerpo a otro cuerpo ajenos a todo. Chaca chaca… Sí, se aman como locos felices cuyos juegos son ritos mientras viaja hacia ellos –van y vuelven y se arañan abrazados como cachorros de gato- una locomotora a toda máquina. Una locomotora que se aproxima. Una que pita. Chaca chaca piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Ambos se aman sin reglas mientras suena el gemido, el encuentro, el silbato que advierte del riesgo pero nada parece poder rescatarles de una muerte tan dulce. El frenazo. El orgasmo. El pitido. ¡Oh! Y el tren que no puede detenerse a tiempo; el tren que les…
-¡Corten!- dice el director para interrumpir esa secuencia del rodaje-. Gracias, habéis estado estupendos. Paramos una hora para comer.
Pero ellos dos, que no han oído nada, que en ese momento no podrían oír nada, continúan imbricando sus cuerpos como si no se pudiera detener lo que dicta el destino, lo que ya ha comenzado, lo que tiene que pasar…
Y entonces el tren los atropella.
La pareja desnuda que está haciendo el amor sobre las vías del tren. Los vemos en picado. Ellos cruzan con prisa desde un cuerpo a otro cuerpo ajenos a todo. Chaca chaca… Sí, se aman como locos felices cuyos juegos son ritos mientras viaja hacia ellos –van y vuelven y se arañan abrazados como cachorros de gato- una locomotora a toda máquina. Una locomotora que se aproxima. Una que pita. Chaca chaca piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii…
Ambos se aman sin reglas mientras suena el gemido, el encuentro, el silbato que advierte del riesgo pero nada parece poder rescatarles de una muerte tan dulce. El frenazo. El orgasmo. El pitido. ¡Oh! Y el tren que no puede detenerse a tiempo; el tren que les…
-¡Corten!- dice el director para interrumpir esa secuencia del rodaje-. Gracias, habéis estado estupendos. Paramos una hora para comer.
Pero ellos dos, que no han oído nada, que en ese momento no podrían oír nada, continúan imbricando sus cuerpos como si no se pudiera detener lo que dicta el destino, lo que ya ha comenzado, lo que tiene que pasar…
Y entonces el tren los atropella.
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