LA SERENIDAD SE VUELVE SUSTANCIA QUÍMICA O TAL VEZ SUSTANCIA LÍRICA EN CIERTOS ENCLAVES DEFINITORIOS BENDECIDOS POR EL MAR
Sonidos llenos de connotaciones
en calles que parecen escenarios
y el cielo azul turquesa como una indagación de la naturaleza
al salir de esta blanca estación de tren que recuerda a la residencia del
/gobernador del limbo
siempre llena de invitados.
Hay paz. La pureza intrínseca del sonido del agua
y los viandantes no neutros
en esta ciudad tan geométrica que, en apariencia,
no produce
desarraigados.
¡Qué sensación de mundo recién construido!
Aperturas.
Veo nubes como tatuajes
llenando de matices el cielo
mientras la refinada modernidad de este lugar expuesto
alienta
mi despreocupación.
Intuitivamente dirige sus pasos el peregrino al acecho.
Oh, la oscuridad de una pequeña ermita
es la de todos esos poemas visionarios y emocionantes que no entiendo.
Calles como momentos
en los que parece que no pasa nada memorable
y pasear con Eugenio de Andrade en los departamentos de mi ánimo.
El camuflaje de lo extraordinario en los detalles.
Barcos limpios como concubinas
y botes sucios como putas.
Cierta consulta de psicoanalista con las puertas abiertas
en cuyo recibidor se ve desde la calle una silla de barbero
y canales de agua que parecen
el circuito cerrado de los conflictos interiores en el alma azulejada de Aveiro:
/la Venecia de Portugal.
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